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Privatización: Una mala idea que puso al Carnaval en estado de coma

Privatización: Una mala idea que puso al Carnaval en estado de coma
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Por Gabriel Link – 

Libres tiene una tradición carnavalera como pocos pueblos argentinos, tal vez como ningún otro. Una tradición que en las últimas dos décadas fue mutando. El carnaval supo ser igualador, era la única prenda de unión que tenía el pueblo; pobres y ricos eran de Carumbé o de Zum Zum sin distinciones sociales, culturales o de credo; y del mismo modo cada libreño simpatizaba con una comparsa “chica” de acuerdo a la cercanía barrial (San Martín, Unidos del Yatay, Catamarca) o a la pertenencia que cada uno sintiera con alguno de los clubes a los que esas comparsas representaban (Barraca, Guaraní, Atenas o Rivera).

A nadie escapa que el Carnaval es el evento social más importante de nuestra ciudad; aunque, tras el manejo elitista que de la fiesta hizo el petequismo, ya no representa para el conjunto de la sociedad el tremendo fenómeno cultural, igualador y familiar que, durante décadas, supo ser esperado cuasi religiosamente por toda la población. Tras el paso arrasador del radicalismo quedó establecido un carnaval para ricos y otro para pobres. Uno con espacio propio y otro callejero. Uno con el que lucran cinco vivos y otro que beneficia a muchas familias. Uno lleno de lujos y despilfarro, y otro lleno de sentido de la vecindad y alegría popular. La fiesta que unía, mutó en una que separa definitivamente al pueblo en clases.

El carnaval libreño está viviendo este año el sueño privatizador de las élites más remilgadas. Ante la insistencia de la cada vez más pequeña clase media del centro, y las dos comparsas manejadas por los radicales (y la elogiable resistencia de Zum Zum, que sigue intentando rescatar las raíces populares del carnaval más antiguo del país). Hoy transcurre desapercibido por Libres un carnaval de tribunas vacías que nunca debió hacerse, y que pasará a la historia como la más triste fiesta de Momo que supimos conocer. La dupla radical Bonpland-Barés creyó que a través de la absurda e insensible porfía lograría dos objetivos, “escarmentar” al intendente peronista y “recuperar” el “negocio” perdido el año pasado buscando que el Carnaval Libreño se concesione a algún empresario amigo del poder provincial.

Libres a contramano

Los diferentes carnavales de la zona cambiaron de siglo invirtiendo el camino del nuestro que supo pelearle mano a mano el poderío al de la capital. Mientras las ciudades vecinas lograron cuadruplicar o quintuplicar sus carnavales mirando a Paso de los Libres, el Momo de nuestra ciudad muestra hoy la mitad del poder de fuego que tenía hace treinta años. Y todo se potenció desde que para poder disfrutarlo comenzamos a pagar. Poco a poco lo que parecía la solución a la falta de “mecenas” que aportaran parte de sus fortunas para embellecer a sus comparsas, se fue convirtiendo en un objetivo de negocio para dirigentes pequeños que solo buscaban recaudar para sí.

Y aquí se da una gran paradoja, entre los setentas y los noventas los dirigentes ponían plata para sus comparsas; a finales de los noventas, en cambio, esos dirigentes comenzaron a retirarse y dieron paso a otros que, en lugar de poner, se acercaban para sacar. Ese proceso puso desprolijo y anárquico al carnaval de Libres, ya ni siquiera territorio le dejaron. Lo echaron de Colón, pasó a deambular por Madariaga, Freiche y J.J. Valle, para finalmente ser partido al medio por el poder político, que se quedó con la parte rentable y despreció lo que consideraba descartable. Ese es el resultado de 12 años de radicalismo en Madariaga 737. Quienes tengan más de 40, y hayan amado a nuestro glorioso carnaval sabrán entender al viejo y nostálgico cronista, que supo conocerlo en 1973.

La recuperación

Tras el colapso financiero de 2001, el carnaval como fiesta popular supo tener un resurgimiento de la mano de Beto Hantouche, quien le dio todo lo que tenía para volverlo respetable. Sin embargo ese ordenamiento solo fue capitalizado por el radicalismo para generar negocios propios. Con la plata del Estado Peteco Vischi inauguró en 2008 un sambódromo que es modelo en toda la región, pero en lugar de “ofrecerlo” para que (con el dinero que genera), el carnaval creciera, como ocurrió en Entre Ríos y también en las ciudades vecinas, ese Estado miserable lo puso al servicio de políticos miserables que prosperaron a la sombra de las mejores batucadas y las más brillantes pasistas de toda la región.

Durante la última década buena parte de la plata que ponía el municipio era reciclada convenientemente para la corrupción. Mediante un aceitado sistema de sobreprecios, millones de pesos se lavaban en enero para que cuatro o cinco “especialistas”, con los bolsillos bien sucios, vacacionaran en febrero, cambiaran sus autos importados en marzo y agrandaran sus bonitas casas en abril.

Pero en resumidas cuentas Peteco Vischi vio el negocio, y el carnaval pasó en pocos años de ser un espectáculo gratuito a ser uno muy caro, la excusa fue que “si por una entrada de teatro los porteños pagan mucha plata el carnaval tiene que tener un valor similar”, meritocrácia que le dicen, la monetización de la cultura, el que paga tiene, y el que no puede pagar que se embrome, sin importar lo que significaba para el libreño medio su carnaval.

Finalmente el año pasado el municipio cambió de color político, el peronismo recuperó el mando después de tres lustros, y el carnaval que entonces era gratuito ahora se había convertido en un pingüe negocio, mediante el cual Vischi, Sincovez y compañía se llevaban millones año tras año año. Ascúa recibió en diciembre el “circo armado”, le habían dejado buena parte de ese circo contratado y sobrefacturado.

Sin embargo el intendente peronista dispuso que los precios fueran los mismos, e incluso en algunos casos más baratos que el año anterior. Ascúa decidió que por una vez la inflación (casi del 30%) jugara a favor del pueblo. Y las tribunas reventaron de gente, y el pueblo carnavalero fue feliz.

Emergencia climática

A principios de este año el municipio tenía todo listo para lanzar el carnaval normalmente, todo hacía creer que sería otra fiesta para muchos; las principales inversiones ya estaban hechas, e incluso hasta estaban acordados los precios (muy por debajo de los que establecieron los empresarios a quienes las comparsas les entregaron más tarde la organización).

Pero el 8 de enero todo estalló. En una semana dos temporales arrasaron la ciudad y los planes debieron cambiar. Ascúa anunció la lógica suspensión de los corsos y la política echó a rodar. Carumbé y Tradición, manejadas por el radicalismo fomentaron una campaña en redes sociales reclamando por la continuidad del carnaval 2019, incluso la misma dupla ahora opera por un carnaval privado para las sucesivas entregas. Para eso fueron a buscar a un empresario “amigo” que venga a hacer su negocio a costa de los bolsillos libreños.

Un negocio raro, por cierto, porque el empresario dice que no teme perder plata, pero este año el carnaval de Libres es demasiado caro para el desolador marco que muestra. De hecho hubo momentos en que parecía haber más gente afuera que adentro del sambódromo, y es ahí que uno se pregunta, ¿no hubiera sido lógico que con precios más accesibles lograran que esos lugares vacíos se ocuparan y las comparsas desfilaran con un marco menos patético?

Nuestro carnaval 2019 es insólitamente caro para la realidad que vivimos, y si lo comparamos con otros, rápidamente observamos que los demás entendieron la realidad, pero los empresarios y las comparsas nuestras no. En los corsos de Santo Tomé las entradas costaban la mitad, y fueron “muy exitosos” según el empresario que los organizó, que “casualmente” es el mismo que organiza el carnaval de Paso de los Libres. ¿Por que allá 150 pesos y acá 300?, vaya uno a saber, pero lo cierto es que allá estuvo lleno y acá vacío.

Precios exorbitantes y tribunas vacías

Los precios de las entradas del Carnaval de Corrientes son los siguientes: Generales 100 pesos; Plateas 200 pesos; VIP 250 pesos. Además las venden con tarjetas de crédito en hasta 6 cuotas sin interés, y con descuentos del 50% para jubilados. En Monte caseros las anticipadas costaron 150 pesos y valían para cualquiera de las cinco noches, además, los menores de 12 años no pagaban entrada. En Santo Tomé (carnaval organizado por el mismo empresario que aquí) las entradas costaron 150 pesos, ¿por que en Libres ir a sentarse en una tribuna cuesta 300 pesos?, ¿por que tenemos que pagar 3.000 por una mesa o 500 pesos por una triste silla?, ¿que fuman?

Con el sentido de calcular costos, Contrapoder se tomó el trabajo de buscar casos testigos de asistentes al corso durante el primer fin de semana de carnaval, que fue un rotundo fracaso de público y arrojó pérdidas, no solo a los organizadores, sino también a quienes contrataron mesas, sillas, bares y cantinas. Cuentan que Obregón anda buscando un lugar en el mundo para guardar la nieve que le va a sobrar al cabo de este carnaval.

Caso testigo 1: Familia tipo, de clase media profesional con dos abuelos. No podían ir a tribuna por los ancianos, debieron comprar una mesa a 3.000 pesos; en las cinco horas de corso gastaron 2.600 pesos en hamburguesas, cervezas y gaseosas, más cuatro latas de nieve para cada chico, 720 pesos. Total: 6.320 pesos por una noche de carnaval.

Caso testigo 2: Familia tipo, clase trabajadora. 4 entradas 1.200 pesos, consumieron hamburguesas cervezas, fernet y gaseosas por 1750 pesos; más dos nieves para cada chico 360 pesos. Total: 3.250 pesos por una noche de carnaval.

Caso testigo 3: Adolescente (14 años) de clase media, cuya familia no puede asistir por la situación económica y los precios inalcanzables. Entrada 300 pesos; 2 Cocas y una hamburguesa 280 pesos, tres nieves 270 pesos. Total: 850 pesos por una noche de carnaval.

¿Tiene sentido?

Objetivo privatizador

Abstraído de la patética realidad que lo rodeaba el empresario Cristian Berger hizo declaraciones al canal digital de Ignacio Villanueva (ver video), en una larga entrevista dejó en claro todo el tiempo que él no vino a tapar un agujero que dejó abierto Carlos Obregón, quien cuando hizo números huyó lejos. Berger repitió a lo largo de toda la entrevista que vino para quedarse en la organización del carnaval.

“Se realizó el carnaval, que es lo importante, paso de los Libres no se quedó sin carnaval un año, y estamos apostando para que esto (el carnaval privado) siga en los años venideros y aquí estamos nosotros para eso”, dijo Berger.

Consultado por una algo sobreactuada Cecilia Sanabria (ex candidata a concejal por ELI), quien peguntó si luego de “salvar” (sic) a nuestro carnaval tiene proyectos a futuro en Paso de los Libres, Berger afirmó que “sí tenemos muchos proyectos, ahora estamos viendo como sede principal de un show de baterías a Paso de los Libres. Estamos hablando con gente de Santo Tomé, de Monte Caseros, de Brasil y obviamente con los anfitriones”, agregó para luego redoblar la apuesta, “queremos apuntar fuerte a esta zona, estamos en ese proyecto y quedó demostrado que tenemos las condiciones para hacerlo”.

Acerca de la rentabilidad del Carnaval el empresario descorrió definitivamente el velo de su intención, dejando en claro que no le interesa perder plata este año para conseguir un contrato que le permitiría recuperar pérdidas en años venideros, “yo sabía que esto iba a ser así, iba a ser mucho más dificil remontar el año que viene un carnaval que hoy no se hacía, y esto es una inversión” aclarando que “hoy no es rentable para la empresa”, aseguró Berger, aunque “si no tuviesemos un proyecto a futuro no estaríamos acá, nosotros estamos apuntando a algo más grande, por eso pusimos el pecho para estar acá hoy”. 

La tristeza de un espectáculo sin público

Está claro que Berger pretende que el espectáculo puesto en la pasarela representa “per se” un éxito de su empresa, y solamente relaciona la falta de público con menos dinero en su cuenta corriente. Evidentemente no tiene ni la menor idea de lo que significa el carnaval para los libreños, no sabe lo que sienten quienes desfilan cuando reciben el fervor de su hinchada, y no sabe lo que siente esa hinchada unida al ver pasar a su comparsa. Claro que era preferible no hacer el carnaval antes que hacer este papelón. Berger también opina que la gente no fue porque no se sabía que empezaba el corso. ¿Podría alguien decirle a ese señor que este cronista se enteró, que el hijo del cronista se enteró, y que la esposa del cronista también se enteró, pero que este cronista no puede gastar 3.000 pesos en una noche de carnaval?

El colega Javier Ramirez logró captar una imagen que lo dice todo, muestra el fracaso de la ambición desmedida y de la necedad neoliberal para negociar en tiempos de crisis. Contrastando con las tribunas vacías, cientos de personas se agolpaban contra el alambrado intentando ver por algún resquicio pasar aunque más no fuera una pluma. Gente que, de haber podido entrar, aunque sea hubiese mejorado las horrorosas performances de los negocios pagaron cánones altísimos y perdieron fortunas. Gente que le hubiesen aportado su alegría a las y los pasistas que, en muchos tramos, desfilaban para nadie. Y lo más importante, simples personas que habrían pasado de la frustración a la alegría con un simple gesto. La apertura de una puerta, que permaneció cerrada porque el carnaval ya no es para ellos.

El fracaso de este carnaval “privatizado” por las comparsas, sumado a la postura estatista del gobierno popular garantiza de algún modo que los cambios ensayados el año pasado para aportarle más “pueblo” a los corsos van a favor del sentido común. Si bien el intendente no hará declaraciones críticas, al menos hasta terminado el carnaval, off the record cualquier funcionario municipal consultado asegura que ni en sueños se va a privatizar el carnaval de Libres. Prueba de ello es que no se disolvió la dirección de Carnaval, y que, lejos de eso, su titular, Gisela Maidana, tiene como mandato tomar nota de todos los errores cometidos en esta “olvidable” versión, de una fiesta que el año pasado ya había mostrado importantes señales de recuperación.

 

Imágenes: Osvaldo Nardelli – Javier Ramírez – Ignacio Villanueva

Ver comentarios (1)

1 Comment

  1. Avatar

    Ruben De Assis

    20/02/2019 at 11:42 am

    Estamos en el horno Gabriel jajajajajaj a esto hay que darle una vuelta terrible, el carnaval debe proyectarse a nivel nacional, hay que dejar siempre algo al sambodromo para en pocos años tenerlo de pie y completo y ademas se puede hacer mucho mas popular, muy popular, se puede, te lo aseguro que se puede, el tema esta en querer hacerlo o no, por ahí pasa todo. Siempre los sigo, Abrazo a todo el equipo

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