OPINIÓN

Con Macri tambaleando Massa se ríe, ¿ya habrá comprado traje?

Con Macri tambaleando Massa se ríe, ¿ya habrá comprado traje?

Por Gabriel Link

Desde hace algo más de una semana quien escribe afirma que el presidente tocó fondo, que no le queda plafón. Ni para errores ni para aciertos. Que Papeles de Panamá, el Correo y Avianca lo dejaron herido de muerte. El editorial de hoy de uno de sus alcahuetes más alcahuetes pareciera ponerle color a esa idea. Hoy Majul en el diario La Nación, entre otras cosas, mandó a Macri a trabajar!

A nadie escapa que Macri no llegó al poder por ser un fenómeno de la política que gracias a su carisma o su militancia logró una fuerte inserción en el pueblo. No. Macri fue puesto ahí simplemente porque era el que más medía dentro de un puñado de elementos serviles al establishment y la embajada, entre los que también se destacan Massa, Carrió, Stolbizer y la lista sigue hacia abajo en términos de votos.

Lo que nunca se esperaron quienes lo llevaron al poder es que al día siguiente de asumir el bueno de Mauricio se pusiera a contar sus millones, como el Tío Rico, y a imaginar cómo hacer para multiplicarlos inmediatamente mientras apenas permitía que sus amigos más cercanos comieran las sobras de su plato.

A diferencia de otros que también jugaron para ellos Macri no es político, es un empresario voraz y ambicioso como ellos, y también es competitivo, como ellos; y quiere todo para sí, como ellos. Por lo tanto, por estos días esos “ellos” se deben estar planteando la necesidad de producir cambios en serio, pero no de la mano de un empresario que se quede con todos los (“sus”) negocios, sino con un político que se los facilite. A ellos.

La quita de las retenciones a las mineras y al petróleo, y la apertura indiscriminada de las importaciones solo dejaron conformes a Estados Unidos, a la Comunidad Europea y a China, que son las tres grandes potencias del mundo, pero no pueden devolverle el favor pues sus habitantes no votan en octubre.

Una devaluación del 60% y la quita de las retenciones al trigo, al maíz y a las carnes solamente dejaron conformes durante unos meses a los agrogarcas, pero para ellos el dólar ya se retrajo y quieren más. Macri, advertido de que si cumple con la quita de las retenciones a la soja prometida en campaña generará un sangrado enorme, finalmente no lo cumplió. Los sojeros, que lo ayudaron a llegar, hoy están enojados.

Ahora…

¿Y la industria?, ¿Cómo hará Macri para mantener contentos a los industriales que lo ayudaron a llegar y hoy ven como quiebran sus empresas porque el gobierno dinamitó por completo el mercado interno?. Verdaderos monstruos de la industria, como Mastellone y Sancor están cerrando plantas porque en Argentina cayó hasta la venta de leche. ¿Creerá Macri que puede gobernar como Cristina, con Sancor y La Serenísima tirando leche en una ruta?

¿Y los empresarios?, ¿Cómo hará Macri para mantener contentos a los empresarios que lo ayudaron a llegar y hoy miran atónitos como a los negocios se los reparten el presidente y sus ministros?. Clarín esperaba tener el negocio del fútbol y apenas recibió como premio consuelo el 2% del 4G para Nextel. ¿Creerá Macri que puede gobernar, como Cristina, con la prensa en contra?

¿Y las economías regionales?, ¿Cómo hará Macri para mantener contentos a los gobernadores que lo ayudaron a llegar sin obra pública ni reactivación en la producción de los productos clásicos de sus provincias?. ¿Creerá Macri que puede ganar elecciones insertando su figura en los territorios de los gobernadores enojados?.

Pero el problema no está solamente en los grandes, también Mauricio enfrenta problemas abajo, en sus bases electorales. Miles de comerciantes de toda la geografía votaron el cambio, y tanto sus propietarios como los empleados hoy lloran todos los días por haberlo hecho mientras leen el diario buscando trabajo. La inmensa mayoría de los docentes adhirieron a sus promesas, ¿mantendrán sus ilusiones sin paritarias y con un aumento de sueldo del 18% por decreto?, y al que escribe solo se le ocurren dos ejemplos, que representan a millones de personas que en todo el país renegaban de las cadenas nacionales que interrumpían novelas y de los planes que impedían nuestra “salida al mundo”.

Pero hay decenas de colectivos enojados, el de los que pagan ganancias y lo votaron para dejar de pagar; el de los de la clase media que tuvieron que volver a ayudar a sus viejos porque ya están como en los noventas; el de los que solamente se amargan por eso, porque se quedaron sin trabajo y no pueden ayudarlos… y la lista sigue hasta el infinito, y esa lista, en un país tan politizado como Argentina indica que algo va a pasar. ¿Quieren que vuelva Cristina?, no necesariamente, muchos de ellos lo único que quieren es el cambio prometido, ¿Cuál es ese cambio?, no tienen idea, pero lo que sí saben es que ellos no quieren pasarla mal. Quieren estar mejor que con Cristina. Y están peor.

Por eso… a no ponerse contentos, sobre todo porque la alternativa no está en las urnas, está en el congreso. Al igual que en 2001, ellos (los malos) tienen el recurso de la Asamblea Legislativa, ahí se cocina el estofado, y ahí están Massa, Carrió, Stolbizer y toda la mencionada lista de adherentes a la embajada y al establishment que cada noche los medios corporativos nos muestran en cadena.

El poder le perdonó a Macri los Panamá Papers, era un hecho que Macri estaba allí cuando decidieron ponerlo. Las notas editoriales del fin de semana siguiente al escándalo del correo fueron el preaviso, pero Macri siguió adelante y no tuvo la cintura necesaria para detener el otro escándalo que hoy lo sacude todavía más que la condonación de la deuda a su familia. Avianca promete ser una bola de nieve que nadie sabe cómo terminará, y nadie en el poder acompañará al presidente hasta el interior del cementerio.

Pero al límite lo terminó de cruzar ayer en su fallido discurso del Congreso. Podría haber intentado tirar líneas a los cadáveres que fue dejando, a su torpe paso, entre los propios. Y no lo hizo. Eligió la provocación política y la sorna cómplice con sus ministros clásica del político que se siente fuerte, no porque él crea que lo está, como en cada uno de sus actos Macri fue al Congreso a intentar “hacernos creer” algo, está vez, que sigue fuerte.

Nada indica que el presidente encuentre respaldo político para recuperarse de los golpes recibidos, de los errores cometidos, de los delitos en los que fue descubierto, los reproches comienzan a hacerse escuchar tras las primeras líneas y la próxima será una semana determinante. La marcha docente del lunes 6 y la convocatoria de la CGT para el martes 7 prometen hacerle daño. Massa, de gira por oriente, ya se está probando el traje.

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