De la Redacción de Contrapoder -
El canciller argentino Santiago Cafiero le comunicó a su par británico, James Cleverly, la decisión del gobierno argentino de poner fin al escandaloso “acuerdo Foradori-Duncan”, que cedía derechos de soberanía Argentina en las Islas Malvinas. El acuerdo -rubricado por el macrismo en 2016- había desatado un escándalo internacional luego de que revelaran que el entonces viceministro de Asuntos Exteriores de Argentina, Carlos Foradori, firmó el acuerdo con Alan Duncan en estado de ebriedad.

El vicecanciller de Macri, Carlos Foradori (derecha), con el entonces canciller británico, Alan Duncan, quien contó que lo hizo emborrachar para que firmara el ruinoso acuerdo.
“Fue uno de los hechos más lesivos para el histórico reclamo por el ejercicio de soberanía”, calificó este jueves el Palacio San Martín. La decisión tomada por el presidente Alberto Fernández había sido anticipada el año pasado pero en las últimas horas le fue comunicada formalmente a la Cancillería británica. En esa reunión, el Gobierno ratificó la exigencia argentina de reiniciar el diálogo por la soberanía del archipiélago, tal como lo establecen las disposiciones de Naciones Unidas al respecto.
La medida a la que el gobierno del Frente de Todos le dio un revés definitivo fue el acuerdo Foradori-Duncan, firmado por Juntos por el Cambio en 2016 en las bodegas de la embajada británica en Buenos Aires.
Según contó años más tarde el excanciller del Reino Unido Alan Duncan, cuando el vicecanciller de Macri, Carlos Foradori, firmó ese acuerdo, estaba completamente ebrio.
La argumentación del gobierno macrista giró en torno de la supuesta necesidad de la Argentina de “volver al mundo”, a través de un acercamiento con la entonces primera ministra británica, Theresa May.
Entre otras cuestiones, el pacto establecía “remover todos los obstáculos que limitan el crecimiento económico y el desarrollo sustentable de las Islas Malvinas”. De esta manera, se le dio a Gran Bretaña luz verde para activar la explotación de “comercio, pesca, navegación e hidrocarburos” en zonas del Mar Argentino.
Esto suponía “el levantamiento de todas las medidas administrativas, legislativas y judiciales que había tomado la República Argentina para proteger sus recursos naturales frente a la explotación ilegal de la pesca e hidrocarburos”.
Final para el pacto que firmó el gobierno de Macri
El encargado de formalizar el fin de ese acuerdo fue el canciller Santiago Cafiero, quien se lo notificó a su par británico, James Cleverly, durante una reunión en Nueva Delhi.
En una nota entregada en mano, se cuestionó también que la Argentina buscó colaborar en asuntos concretos como vuelos, actividad científica en la Antártida o conservación y preservación de recursos pesqueros, “sin que la disposición demostrada haya sido respondida de manera recíproca por su gobierno”.
En rigor, el tema de los vuelos incluidos en el cuestionado acuerdo era algo que contradecía la postura de la Argentina, que siempre promovió un segundo vuelo desde territorio continental mediante la aerolínea de bandera, Aerolíneas Argentinas.
El Palacio San Martín dejó claro que el pacto Foradori-Duncan fue “uno de los hechos más lesivos para el histórico reclamo por el ejercicio de soberanía sobre las islas Malvinas”.
Por medio de ese acuerdo, prosiguió, se pactó a favor del Reino Unido “la remoción de todos los obstáculos para el crecimiento económico y el desarrollo sustentable de las islas, desarmando una estrategia que se había impulsado poner límites a la ocupación ilegal y a la expoliación de los recursos naturales del archipiélago”.
“En realidad, el único obstáculo para el desarrollo económico de las Malvinas es, justamente, la persistencia de la disputa de soberanía que el Reino Unido se niega a negociar”, se puntualizó desde Cancillería. Ese pacto se trató, por tanto, por lo tanto, de un acto que tiene “características manifiestamente ilegítimas y agraviantes para los intereses nacionales”, remarcó el texto oficial. Lo que Cafiero le dejó claro a su par Cleverly fue que Argentina persiste en su reclamo para que Londres se siente a negociar la soberanía de las islas usurpadas en 1833. Los puntos incluidos en este sentido fueron:



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