Por Cristian Carrillo -
La restricción externa de dólares de la Argentina podría ser la carta bajo la manga del equipo económico que encabeza el ministro Sergio Massa en el intercambio de propuestas y exigencias que se planteen con sus pares brasileños. La posibilidad de activar el uso de monedas locales (pesos contra reales) para las operaciones de comercio exterior permitiría no solo aliviar la presión de la falta de dólares en las reservas sino destrabar muchas compras argentinas al país vecino interrumpidas por la falta de divisas.
Al igual que cerró con China, con la activación del swap (intercambio) de monedas para cubrir el déficit comercial con el gigante asiático, se buscará darle impulso al sistema de pagos transfronterizo bilateral con Brasil. En el actual esquema de financiamiento será clave también el regreso internacional del Banco Nacional de Desenvolvimento Econômico e Social (BNDES), luego de haber alcanzado un acuerdo con el Banco Popular de China, y quedara atrás las salpicaduras de la denuncia de corrupción conocido el como el caso de “Lava Jato”.
La administración del presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, está promoviendo el regreso del banco estatal de desarrollo y para la Argentina podría convertirse en la cristalización del financiamiento al Gasoducto Néstor Kirchner. La secretara de Energía, Flavia Royón, había anunciado a fin del año pasado que para el “segundo tramo del Gasoducto Néstor Kirchner, se obtuvo financiamiento por 689 millones de dólares del BNDES y de 540 millones del Banco de Desarrollo de América Latina (CAF)”.
De acuerdo con los cálculos oficiales, la obra permitiría proyectar un ahorro 20 millones de dólares por día, con lo que la inversión se podrá recuperar en un año.
Autos y electrónicos
Los industriales brasileños comenzaron a sobre-stockearse de insumos y maquinarias que tienen como destino la Argentina, que redujo sus compras al país vecino ante la falta de dólares. La Argentina y Brasil tienen una producción complementaria. El mejor ejemplo es la industria automotriz, pero hay un estado de alerta en el sector a causa del desorden en materia de importaciones argentinas que llevan a trabas, demoras, impedimentos y cantidad de regulaciones que dificultan las compras externas.
“Hay problemas con las importaciones que bajan de Brasil y eso impulsa la búsqueda de soluciones. El problema es la falta de dólares”, explicó una directiva de la Asociación de Fábricas de Automotores (ADEFA). En este sector, el sistema SML (sistema de pago de comercio exterior con monedas locales) no está siendo difundido entre las grandes empresas. “Las necesidades de financiamiento ‘inter-company” se siguen haciendo en dólares”, explicó la fuente empresaria. “Es la misma complejidad que tienen todos por el tema dólar”, agregó la directiva.
El SML se aplica a las operaciones relativas al comercio exterior de bienes y servicios conexos, que se documenten en la moneda local de la parte exportadora (en el caso de Brasil operaciones hasta 360 días). También se pueden cursar pagos de jubilaciones y otros beneficios previsionales cuando exista un acuerdo bilateral suscripto entre las instituciones previsionales de los países. “Se supone que van a discutir la ampliación de ese mecanismo. No nos dijeron nada pero estimo que es para hacer el intercambio usando reales”, detalló la directiva de la asociación automotriz.
Esto aliviará la exigencia de reservas, en momentos en que el Banco Central se encuentra con escaso nivel de divisas de libre disponibilidad. En las últimas horas, el Ministerio de Economía y el Palacio del Planalto en Brasil intensificaron las negociaciones, en la previa del viaje de Massa y un grupo de funcionarios a ese país. Galípolo confirmó este lunes los avances en esas negociaciones. El nuevo esquema prevé dejar entre paréntesis la utilización de moneda estadounidense para comprar insumos desde Brasil, a través de un mecanismo de financiamiento desde el sistema bancario brasileño hacia empresas exportadoras que trabajen con clientes argentinos.
El acuerdo excluiría al dólar como moneda de pago del comercio exterior. De esa manera, las compañías importadoras argentinas podrán pagar en pesos sus compras y el Gobierno de Brasil los convertirá a reales. Esta medida tendría alto impacto en el financiamiento del déficit con Brasil, dada la trascendencia de los insumos intermedios que Brasil exporta hacia Argentina, fruto a su vez del segmento automotriz, los cuales involucran sectores de la industria relacionados a la metalmecánica (productos laminados de hierro) y productos químicos, caucho y plástico (derivados del caucho como neumáticos, polímeros de etileno, entre otros) y bienes de capital asociados al sector agropecuario (tractores, principalmente).
Brasil, además, tiene serios problemas de competitividad para exportar hacia el resto del mundo. Durante 2022, mientras son 18 los principales productos manufacturas de origen internacional (MOI) de exportación hacia Argentina que concentran el 50 por ciento del total, señalando la heterogeneidad de estas, tan sólo ocho productos explican más del 50 por ciento de las MOI colocadas a Estados Unidos, y la mitad de dicho 50 por ciento se explica en productos minerales con reducido valor agregado (productos intermedios de hierro o acero sin alear y fundición en bruto en lingotes).
Los incentivos de Brasil para cooperar se anclan en la predominancia de los bienes manufacturados en el intercambio bilateral. Los intereses del país vecino se fueron gestando a lo largo del tiempo, con un estrechamiento en las relaciones que ha derivado en una vinculación económica con diferentes grados de integración vertical y complementariedad que excedieron la reconocida industria automotriz, alcanzando a segmentos como los productos químicos, caucho, plástico y metalmecánica.
Las ventas argentinas a Brasil avanzaron en marzo de 2023 un 21,7 por ciento con respecto a marzo del año pasado (tercer mes de suba consecutiva) al sumar 1184 millones, mientras que las importaciones desde aquel destino fueron por 1578 millones y mostraron un alza interanual del 31,6 por ciento. Así, el saldo comercial para Argentina arrojó un déficit de 393 millones de dólares.
La suba interanual de las exportaciones de Argentina hacia Brasil registrada en marzo (correspondió principalmente a la suba de vehículos automóviles para transporte de mercaderías, vehículos automóviles de pasajeros y motores de pistón, mientras que el alza interanual de las importaciones argentinas se explicó principalmente por tubos, secciones huecas y accesorios para tubos, de hierro o acero, vehículos automóviles de pasajeros y partes y accesorios de vehículos automotores.
El BNDES sale a jugar
De acuerdo con el relevamiento de los entes oficiales brasileños, “en los últimos cinco años, por la ausencia de mecanismos en Brasil para financiar las exportaciones brasileñas y las importaciones argentinas, perdimos aproximadamente 6000 millones de dólares de espacio en la balanza comercial con Argentina a China, lo que ha ido posibilitando mecanismos de financiamiento en alternativas en medio del pago”. El esquema permitiría acelerar el ritmo de importaciones: la gran mayoría de las autorizaciones en el sistema SIRA para importar demoran 180 días. Con el acuerdo con yuanes esas autorizaciones pasarían a reducirse en unos 90 días.
La industria automotriz es el factor principal a la hora de explicar la composición de las MOI. Los primeros cuatro productos brasileños exportados hacia Argentina durante el 2022 estuvieron relacionados a dicha industria, en la cual se registra una complementariedad productiva e integración vertical, con un Brasil más especializado en las fases iniciales de la producción -las autopartes explicaron el 57 por ciento de esta industria en las exportaciones hacia nuestro mercado durante 2022- y Argentina en las etapas finales de la misma, lo que explica el déficit comercial crónico de la Argentina
Es por esto que Brasil, al igual que Argentina, considera clave que “estas líneas de exportación son financiaciones que pagan directamente a las empresas brasileñas. “El riesgo y la complejidad de la situación es siempre menor que el riesgo financiero tradicional, cuando financias una empresa y no sabes si la empresa podrá vender o no, porque la demanda de sus productos existe”, explicó Galípolo.



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